…Bestias en mi Carabela…
Se inquietan las bestias que dejé posadas en la mirada… y el ojo tuerce ver más
allá de lo que veo, entre forestales visiones que confunden la pupila, y
penumbras cabalgadas en mis párpados necios.
Se fatigan ya erguidas los mares que abrieron mi horizonte único que mi alma
conoce caminar, y los pasos ya cansados prefieren derretirse en la tierra hasta
que florezca la nueva voluntad… Aunque, el espíritu grita llorar carcajadas de
amor, me traicionan las manos ya talladas en la lápida que arrastro por picaflores
tiesos... Me maúllan las lunas que probaban contagiarme con el sueño perfecto;
y no despierto concederle al afán pronunciar mi nombre cuando grito
desahogos perfilados al sereno… incierto…
Soy un desterrado de la infancia sublime de las estatuas lloronas; un laberinto
de disfraces y psicopatías vocales; un gusano hambriento entre tantos
cadáveres; un horizonte que no calla y grita silencios perpetuos; un crepúsculo
dinámico que nadie puede observar; una nada caprichosa liberándose en alas
de fuego entre tanta pero tanta palabra muda que no se puede gravitar…
perfecto.
Y mi única lóbrega satisfacción… es… pintar océanos al color de mis cabellos
negros; caminar desiertos para hundirme en los vírgenes oasis insólitos;
alimentar cielo a la boca de la víbora traicionera; cultivar polvo asfixiante
a mis pasos que no me encuentran; probar el fuego con el único labio
que sobresale en mi mente; quebrarme de ideales irónicos que persigue
mi aroma creyente a tal fuerza perfecta. ¡Resbalar tristezas con mi único puñal
de soledad! ¡Confiar en la nada asesina! ¡Gritar hasta el grito de la vida!..
Confundir mis bestias que planean de mi alma… matar…
Gino Alexander Amaya
20040819